Hubieron momentos en mi vida en que el tiempo paso sutilmente en los atardeceres, momentos en los que estuvo presente ese caballero, un hombre bajito, bastante gordito y bastante extraño.
Hace poco falleció y la verdad sigo preguntándome si de verdad falleció, siento ganas de llorar, de reír y de llorar, es la primera persona querida que he perdido, y lo curioso es que solo tengo recuerdos felices con él, no tengo ni un solo recuerdo donde él diga algo malo o me hiciera sentir mal. No es porque lo haya olvidado es porque no existen esos recuerdos malos y por lo visto muchos se sintieron igual.
Probablemente... No... Definitivamente lo considero mi Maestro y siento que la noticia me rompió el corazón por partes, ese dolor es bastante extraño, es como si solo no lo fuera a ver por cuarentena, que cuando regrese al taller lo volveré a ver sentado con sus comics, y lloro, con un sonrisa en la boca. Lo ame como solo amas a alguien de tu familia. No conozco a hombre más paciente y él me enseño todo lo que sé de arte, y desde el principio creyó firmemente en mi.
Fue un placer darle mis libros ni bien los publiqué dedicándoselos a mi maestro, darle mis comics, decirle que gané, me hacia feliz que se enorgullezca de mi.
Mi familia en un principio dudo de mi carrera y él a pesar de no conocerme fue incondicional y me dijo donde mejorar, que no deje que nadie me diga lo contrario. Siempre dulce y siempre amable, hasta ahora no sé si me escucha, ¿A quién le contaré mis logros? ¿A quién le agradeceré?
Profe, me duele mucho, no puedo creerlo aún y las lágrimas no dejan de caer mientras escribo esto, no sé con quién compartir mi dolor, es la ventaja de este blog, quizá no sea anónimo del todo pero espero poder desahogarme un poco, hubiera querido que sea mi padrino si me casaba alguna vez, o que estuviera presente en mi exposición de titulo, poder presentarle al bebé que no tuve, poder invitarlo a comer con mi familia a esa cena prometida que nunca llegará, nunca imaginé quererlo tanto y nunca me imagine a mi llorando por la perdida de alguien que no es de mi familia.
Tenía tantas cosas que contarle, entre lo bueno y lo malo y cuanto extraño pintar en su salón.
Gracias por ser tan paciente conmigo, tan dulce y considerado, no entiendo de dónde sacaba su buen humor, fue mi mejor maestro de retrato y el hombre que hizo que quiera trabajar en la escuela, sin usted no quiero volver ahí, no encuentro un motivo.
Este es el quinto día que lloro su partida y de verdad me hace mucha falta. Espero verlo profe, espero poder sentarme a pintar en su salón con usted algún día y usted haga esas muecas imitándome.
No sé si donde está me escucha, pero fue el mejor maestro que pude tener y gracias a usted estoy donde estoy
lo extrañaré mucho profe, lo veré al final.

